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24.9.07

Un mes, one montH


Ayer hizo un mes que conocí al niño despeinado.
A las seis de la tarde, una voz que salió desde detrás de un ramo enorme, preguntó por mi. Despúes, la mano que intentaba sujetar el ramo a duras penas, me lo acercó. Cuando yo lo cogí, pude ver por fin al dueño de la voz y de la mano, que era un señor muy risueño. En el momento, con la estupefacción, me dió por pensar que su trabajo debe ser muy agradecido. Todo el día viendo caras sorprendidas y felices.
Son unas flores preciosas, margaritas amarillas y blancas, gerberas y una rosa perfecta y roja en el centro.
Y pienso: ¿dónde se había metido este niño? ¿Cómo se puede ser tan lindo? ¿Debería haber cogido un avión y darle las gracias de forma impúdica?

10.5.07

Flores que escriben historias

Pocas veces me han regalado flores. No sé si es que tengo pinta de poco delicada o que en general la costumbre de comprar flores a otra persona se está perdiendo.
En Buenos Aires hay puestos de flores en cada esquina y observas a muchas personas llevar sus pequeños ramos. Adivinas que son para ellos mismos o para otros, según la cara de ilusión con la que acompañan al manojito.
Me encanta imaginar la historia que escribirá ese ramo...

6.11.06

El pequeño jardin

FOTO: Pikapi

Me doy cuenta de que me he hecho mayor. Ahora uno de mis placeres es ir a un vivero, comprar plantas diferentes y cuidarlas con esmero.

Estoy horas podando, regando, abonando y me gusta verlas crecer y expandirse, criar flores...

Me parece increible la vida que tienen y supongo que también me atraen porque me aferran a mi casa. O al menos eso intento...