El colmo para una sibarita como yo, es no tener un duro nunca y aún asi (por puro masoquismo almibarado) deslizarme por los pasillos del supermercado de El Corte Inglés viendo nísperos en almíbar, piñas sudafricanas, galletas de mantequilla holandesas, chocolates belgas, vinos blancos espumosos y preciosas latas de té de Ceylan.Es como un vicio, lucho por no hacerlo, pero como problema adictivo que es, cada pocos días no soy capaz de reprimirme, salgo de la consulta a las nueve de la noche y un impulso me lleva a sufrir entre esas delicatessens (?), me lleva a no sacar las manos de los bolsillos, con el IPod a todo volumen, con Martirio cantándome coplas y yo muerta de la envidia por esas marujas con encanto que hacen su compra de 300€, después de la sesión de peluquería y manicura.
