
En la plaza de
Bendollio, hay una trattoria a la que me acerco de vez en cuando. El dueño, Marcello, sabe que siempre vengo buscando sus alcachofas rellenas y sus exquisitos pommodori rojos, jugosos y aromáticos. El pan, de corteza crujiente y miga recia, es perfecto para empapar el aceite verde de oliva y siempre me recuerda a los bocadillos de mantequilla y azúcar de mi niñez.
Sorprende el vino dulce, que es una especie de
eisenwein, que hacen con uvas congeladas y que suele acompañar a un helado de crema y vainilla bourbon.
Los viejos del pueblo, comentan que durante el rodaje de
Beat the Devil, John Huston descubrió este pequeño restaurante y que desde entonces, solía parar el trabajo un par de días, conducir un Aston Martin durante más de 200 kilómetros y con una extraña troupe compuesta por Truman Capote, Humphrey Bogart y Gina Lollobrigida, aparecía en Bendollio gritando:
"Marcello, antipasti, presto"