24.9.07

Un mes, one montH


Ayer hizo un mes que conocí al niño despeinado.
A las seis de la tarde, una voz que salió desde detrás de un ramo enorme, preguntó por mi. Despúes, la mano que intentaba sujetar el ramo a duras penas, me lo acercó. Cuando yo lo cogí, pude ver por fin al dueño de la voz y de la mano, que era un señor muy risueño. En el momento, con la estupefacción, me dió por pensar que su trabajo debe ser muy agradecido. Todo el día viendo caras sorprendidas y felices.
Son unas flores preciosas, margaritas amarillas y blancas, gerberas y una rosa perfecta y roja en el centro.
Y pienso: ¿dónde se había metido este niño? ¿Cómo se puede ser tan lindo? ¿Debería haber cogido un avión y darle las gracias de forma impúdica?

20.9.07

Mirando pa allá

Desde que era una chavalita, las cosas importantes siempre pasan cuando estoy concentrada en otra cosa.

Cuando murió Lady Di, yo estaba charlando y riendóme con un chico senegalés. Cuando el avión chocó contra el World Trade Center, estaba investigando a un cliente. Cuando nació la infanta Leonor, estaba de resaca en una cama enorme.

Ahora, no sé por qué, llega este niño y yo estoy mirando hacia el mismo sitio que él.

* Canción dedicada: "Mad about you" de Sting *

17.9.07

Penillas

Hoy estoy de bajón.
A pesar de las preciosas paredes amarillas, que me ha pintado C.
Incluso teniendo una casa nueva y un poster de mariposas en el pasillo.
Aún así estoy triste.
No acabo de acostumbrarme a las despedidas...

10.9.07

Rincones desconocidos del mundo. Quinto capítulo

En el centro de la pequeña ciudad de Sogarra, el arquitecto lituano Medvégalis diseñó un bloque de oficinas de ciento veinte alturas. En cada una de las plantas, colocó cuatro mil ochocientas ventanas de cristal azul corintio. Y dió por terminado el proyecto, el día que escribió en los planos: "El Solitario".

Ningún viejo del lugar, ninguna fuerza viva, ni los patrocinadores, ni los trabajadores del edificio, conocía que querían decir aquellas dos palabras. Y el enigma del nombre siguió creciendo entre los ciudadanos.

Pero había otro misterio, ningún delineante, aparejador, diseñador o ayudante del estudio de arquitectura, conocía el mecanismo de apertura de aquellas ventanas. Hasta que un día, a la hora de comer, EmilioElRaroDeContabilidad, se acercó al grupo de ventanas mordisqueando su bocadillo y uno de los cristales, se abrió sin hacer ruido, dejándole ver el paisaje más verde y fértil de la comarca.

El sensor de melancolía ventanil diseñado por Medvégalis había detectado el mayor índice de tristeza de toda la oficina.

3.9.07

National Geographic en Gijón

La National Geographic Society, en agradecimiento al Premio Príncipe de Asturias que se le concedió el año pasado, cede a Gijón un gran número de exposiciones fotográficas, que se ubicarán en el Puerto hasta diciembre.
Yo estuve por allí hace poco. Es una ciudad que visito una vez al año, por lo menos. Aproveché para comer en El Planeta y con unas croquetillas y un Pez San Martín en el cuerpo, me dirigí a refinarme.
En agosto podían visitarse tres exposiciones diferentes: "Un mundo, una tribu", "Mujeres fotógrafas" y "Portadas". Las vi las tres, son muy buenas todas. Pero a mi la que me llamó la atención fue la de las primeras exploradoras que contrató National Geographic. Está en la Antigua Rula. Es una exposición que cuenta muchas historias...

30.8.07

Los cuentos del verano

Estos días me han prestado unos libros.
Tres novelas como cuentos.
Los dos primeros son duros.
Tienen esa cicatriz medio fea y pseudo cerrada que dejan ciertas infancias.
El tercero es distinto, es un cuento de viajes, de descubrimientos, de amor.
* El niño con el pijama de rayas de John Boyne
* Claus y Lucas de Agota Kristof
* Seda de Alessandro Baricco.

29.8.07

Two

Abro la ventana de la habitación que fue de mis abuelos, que ahora es de mi tía, en la que duermo por unos días, me encuentro a esta pareja, arrebujada en el cable, cómoda, dándose calorcito.
A las pocas horas, vuelvo a asomarme, miro hacia abajo y C. ya está esperándome en su coche. Corro por las escaleras, con el corazón acelerado, deseando llegar a cualquier sitio en el que estar así con él, como los dos pájaros.

27.8.07

Los Picos

El viernes por la noche, conocí a un niño muy sonriente, muy despeinado y muy alto.
Me pagó las cervezas, me invitó a Los Alpes, me dió conversación hasta las cinco y me llevó a la puerta de mi casa recordandóme todo el camino, que me llevaría a comer a un sitio muy chulo.
A la mañana siguiente me escribió un mensaje, uno de los más bonitos que me han escrito ultimamente y a las 12 en punto (cómo me gusta este niño!) estaba abajo esperándome.
Condujo una hora y pico, por autovías, por carreteras, por caminos, para enseñarme un pueblo en los Picos de Europa sacado de un cuento suizo.
Despúes de comer, dormimos la siesta en la Majada del Toro, a la orillita de un río, con el sol asomando tras las montañas. Y en aquel momento, pensé que todo encajaba. Que mi vida era un cuadrado perfecto y sin fisuras en las esquinas.

10.8.07

No hay sultán más feliz que yo...


Un poco de pan
un poco de agua fresca
la sombra de un árbol
y tus ojos.

No hay sultán más feliz que yo
ni mendigo más triste.
(Omar Khayyam)


Esta Rubaiyat siempre me ha encantado. Y en la voz de Camarón, en la canción Viejo Mundo, me emociona especialmente.

El disco La Leyenda del Tiempo siempre viene conmigo en los viajes difíciles. Saca esas lágrimas que me obligo a guardar sólo para mi...

La equilibrista


Dos minutos antes de hacer esta foto, yo tenía mis pies metidos en esas zapatillas y caminaba sobre el alambre.

No sé qué me pasó, pero me caí al suelo, rompiendóme dos dientes. Mis zapatitos se quedaron pegados al cable y continuaron con el ensayo, pasando de mi, de mis dientes rotos y de las gotas de sangre que iba dibujando por el suelo.

Yo me senté abajo, con el pañuelo en la boca, tiñéndose de rojo y las babuchas malditas allá arriba, pavoneándose de su destreza sobre el cable. Terminaron con un triple salto mortal (y tirabuzón) y las cabronas miraron hacia abajo y me sonrieron de medio lado, orgullosas por haberme sacado del bonito número circense que yo siempre había bordado.

6.8.07

El Apartamento


Por fin he encontrado una manera fácil de independizarme. Me alquilan un piso en La Malagueta, con su pequeño salón, su dormitorio aparte, su cocina de juguete y un baño apañaíto. Tiene ventanas con cortinas y una terracita con su tendedero y todo.
Ya estoy pensando en cómo voy a decorarlo, dónde voy a poner las fotos, los libros, que primera canción sonará en mi casa, a quién invitaré a cenar, dónde colocar las velas, los bulbos de tulipanes, la matita de albahaca italiana y la acuarela de Breceña.
Y por las noches me despierto de golpe, pensando en colores y telas, en la apertura de Ikea (que me viene perfecta) y en los paseos mañaneros que me daré por la playa.

30.7.07

It´s hot outside

Hace muchísimo calor. Casi no hay escapatoria.

No me sirven ni el aire acondicionado, ni el té frío, ni las cuatro duchas diarias, ni caminar desnuda por casa.

Sólo conseguí refrescarme el otro día, en Pedregalejo, compartiendo unas cervezas heladas que venían en un cubo con hielo y muy buena compañía...

16.7.07

Mark Murphy y sus trompetistas

El 4 de julio, estuve en el Club Soda de Móntreal. La sala es perfecta, pequeña, mal iluminada, con mesitas para tomarte una copa mientras escuchas un concierto.

Yo iba a oir en directo a Mark Murphy, que llegó puntual, sonrío con esa cara de Al Pacino operadísimo, nos enseñó su camisa imposible, de raso, a rayas multicolores y presentó a su grupo de pasadilla, demostrando que el importante era él (il divo divino).

A los cinco minutos, dejé de prestarle atención al cantante. El trompetista, Brian Newman, llevaba todo el peso de la actuación. Es joven e iba bien vestido, a la antigua, con un traje cortado a medida, camisa, corbata y tirantes. También tiene un aire famoso (se parece a Adrien Brody en el Pianista).

Sólo estaba él, iluminado a la izquierda, con su trompeta lanzando destellos. Brillaba y yo hacía años que no disfrutaba tanto. La música en mi cabeza, muriendóme de placer y de melancolía porque cada canción me acercaba más al final de aquella música ardiente...

10.7.07

rêve doux

Hay alguien en mi vida, que me ha acompañado siempre. Está lejos y estuvimos un tiempo perdidos, pero aún así conseguía hacerme ecos desde la distancia.

Es la única persona a la que siempre le conté todo. Porque me escuchaba sin prisas, sin juicios, sin espacio entre los dos, como si estuviese dentro en vez de enfrente.

Aparece de nuevo y todo vuelve a ser onírico y dulce. Consigue emocionarme otra vez, con sus palabras directas que me tocan algo dentro. Y vuelve a apetecerme hablar de mi, de mis dolores y de mis triunfos.

Ya no quiero cerrar mis heridas sola, quiero que él me las cure, como hacía antes. Los dos frente a una ventana, las partículas de polvo flotando brillantes en el aire, la música rara de David Bowie sonando desde la otra habitación y el tiempo parado, como debe ser.

3.7.07

Canadien

Estoy en Canadà. No quiero volver a Espagna.

Los colores de este paìs me tienen enamorada.

Hasta las bocas de riego son bonitas.

Me he comprado libros de fotografìa, el cartel del festival de jazz y un comic con la vida de Django Reinhardt (con dos CDs incluidos).

Anoche vimos a Cèsaria Èvora y me cantò mi canciòn favorita (Saudade), al salir a la Place des Arts un chico me diò su tarjeta para que le llamase para salir.

Este paìs es muy chulo...

21.6.07

Equipaje

Definitivamente soy una tia complicada. En cualquier detallito de la vida, me pierdo laberínticamente, siendo poco práctica y haciendo un mundo. Pero a la hora de viajar, me simplifico bastante. Soy capaz de meter mis artículos de primera necesidad en una maleta pequeña y sacar de ella (como Mary Poppins) todo lo que necesito.
Neceser, dos pantalones y un vestido, cuatro camisetas, cuatro camisas, un bikini, zapatos para caminar, el IPod, la cámara de fotos con sus lentes, el pasaporte, unas pocas pelillas, un libro hermoso, pendientes, pañuelos con lentejuelas y las pastillas anticonceptivas. No me hace falta nada más para pasar quince días en otro continente.
Me gusta mi maleta. Es cómoda y funcional. Todo condensado y muy dobladito. Todo lo necesario para, si se me cruza el cable, empezar de nuevo en cualquier otro sitio...

19.6.07

Lista de reproducción No.5


* Eu sei que vou te amar de Bebo Valdés y Diego El Cigala
* Plans de Bloc Party
* Movimiento continuo de Astor Piazzolla
* Qué bien huelen los pinos de El Último de la Fila
* Ooh de Scissors Sisters
* Space Oddity de David Bowie
* Love is here to stay de Mark Murphy
* The Peacocks de Niño Josele
* Un monde fait pour nous de Herve Vilard

18.6.07

El Café del Sol



La otra noche me sacaron de marcha, a un chiringuito nocturno de esos que ponen música house, antorchas y se ven las estrellas.

Lo primero que hice fue quitarme los zapatos, porque me encanta la sensación de la arena húmeda entre los dedos.

Me pedí un gin tonic (que es esa bebida de viejos que sienta bien al estómago, pero se te hace un nudo si te la ponen en vaso de plástico). Charlamos de cine y del gusto por la lycra en Málaga. Pedimos otro gin tonic y charlamos sobre Bigas Luna y los tópicos del cine español. Pedimos otro gin tonic y la conversación se hizo más melancólica y profunda, repasamos los días pasados y las caminatas que dábamos de chiquillos por el Paseo Marítimo. Pedimos de nuevo y está vez bebí agua porque la conversación ya había llegado al punto de: "Estás preciosa con la luz de estos fanales".

14.6.07

Las cosas que me calman

cuando estoy ansiosa o triste o melancólica o perdida hay ciertas cosas que siempre logran calmarme:

la música de Yann Tiersen, ir a ver la estatua de Ibn Gabirol frente al teatro romano, caminar muy rápido, leer un libro apañaíllo, planear un fin de semana en cualquier ciudad con una mochila, trabajar, escribir un cuento, hacer alguna foto decente, tomarme un té con anis estrellado, dormir la siesta, soñar con Breceña, hablar con mi madre de cualquier asunto, bailar con la música muy alta...

11.6.07

Málaga La Nuit

La otra noche, desde aquel balcón, Málaga me pareció diferente. Quizás porque la vi por fin sin rencor, quizás porque empiezo a convencerme de que vivir aqui no debe ser tan malo, quizás porque la visión de la otra persona eclipsó la mía, quizás porque estoy cansada de estar enfadada hasta con la ciudad en la que vivo.

Pero si es cierto, que me pareció una ciudad más abierta y tener mi propio espacio en ella, empieza a convertirse en una necesidad...

El primero de mis retos a corto plazo es encontrar una buhardilla pequeña a la que llamar miiii caaaasa.