Como si mis gafas tuviesen cristales de botella de heineken.
Sólo logro ver prados, higueras, musgo, brotecitos de brócoli, campos de golf, limas, cruces luminosas que anuncian farmacias, hojas de yerbabuena, cestos de manzanas ácidas y demás cosillas del color de las aceitunas.
Desde que este niño ha envenenado mis pensamientos, el paraíso natural me llama desde lejos, como una sirena verde sobre una roca verde...