
últimamente me gustan las cosas rotas. teniéndolas cerca, me siento más entera.
las voces rotas (tom waits), los cristales rotos del puerto, el puerto mismo que está abierto en cicatriz y es más triste que de costumbre.
málaga es una ciudad rota y triste a pesar de la luz potentísima que la enfoca a diario, a pesar de la gente que ríe en la calle, a pesar de que el sur se supone siempre musical y follonero, a pesar de los extranjeros con bermudas y camiseta que siempre animan las calles.
málaga es triste y está rota. por eso creo que empieza a gustarme...