12.1.11

Caminito

La vida es triste a ratos.

Por más que luche contra esa tristeza, acaba por envolverme.
Y tengo que inventarme nuevas cosas que hacer: liar cigarrillos, cocinar comida tailandesa, bailar con Nicolás la música de Duke Ellington y darme baños larguísimos hasta que las burbujas de jabón acaban por desaparecer.
Mi nueva vida es tranquila. Pero el cuerpo me pide a gritos, volver a pasearme por Buenos Aires.

1 comentarios:

Araceli Manzano. dijo...

bonitos textos:) te sigo, pasate por aqui si quieres!